Mountain Running and Multipitch Climbing.
Una mañana de juegos en el playground andino.

La creatividad no conoce límites, porque no depende de un recurso que se agote; surge de combinar experiencias, emociones y pensamientos de maneras nuevas.
Cada vez que alguien crea algo, abre caminos que otros pueden seguir, transformar o expandir.

Photo: Machu
Como buen ñoño de la historia de la escalada y el montañismo local, corro y escalo con la memoria llena de huellas ajenas. Cada idea que surge no nace sola: viene arrastrando ecos de ascensos antiguos, de jornadas extensas, de decisiones tomadas en la delgada línea entre el cansancio y la lucidez. Pienso, por ejemplo, en las infinitas aventuras de Andrés Zegers, referente indiscutido para quienes admiramos a los atletas locales y sus incontables pegues en estilo rápido y ligero.

Photo: Machu
Este link up nació de las ganas de jugar, y desde esa pulsión íntima de explorarse a uno mismo, de explorar territorios nuevos y tensionar los propios límites. ¨He recorrido líneas más técnicas, más rápidas, más largas, más jugadas, mayormente en solitario. Pero este pegue tuvo otra textura. Porque fue como salir a jugar en compañía. Compartirlo con un amigo transformó la experiencia.¨

Retratado por el lente de Carmen Wetzel
Felipe es un amigo lleno de talento, alegría y positivismo. Además, tiene las condiciones físicas y técnicas ideales para este tipo de juegos.
Felipe encarna ese perfil que no es tan común: alguien que no solo tiene talento creativo, sino que además entiende que en industrias como la fotografía outdoor (y más aún la de escalada) lo que realmente marca la diferencia es la constancia, la capacidad de adaptarse y el profesionalismo en terreno. No es fácil abrirse camino ahí, menos siendo extranjero en Estados Unidos y en un nicho tan específico. Y aun así con todo lo logrado, Felipe mantiene siempre una actitud humilde y generosa con los demás. Por eso siento únicamente admiración y respeto por este cabro, que desde el principio demostró que sería una cordada de alto nivel.

Photo: Carmen Wetzel
En enero de este año le había propuesto a Felipe intentar juntos establecer el FKT (Fastest Known Time) del Cerro La Polvadera de 3.738 metros, siguiendo una ruta que abrí años atrás en la directisima oeste. El objetivo era registrar el tiempo más rápido recorriendo esta ruta. En esos días Felipe se encontraba en mejor condición física que yo, dado que yo me hallaba justo entre temporada de expediciones a Antárctica y mi capacidad cardiovascular no estaba en su nivel óptimo. Por eso, su compañía fue una gran motivación para lograr un tiempo bastante decente.
Logramos inscribir el FKT con un tiempo de 3 horas 28 minutos 04 segundos en el roundtrip por la Variante Oeste. Ambos disfrutamos muchísimo esa mañana y aprendimos uno del otro, lo que nos abrió las ganas de emprender más proyectos juntos.

Photo: Felipe Tapia
Así fue que le propuse la idea de unir el mountain running y la escalada de multilargos en un solo pegue, como una forma unificada de explorar la montaña. La respuesta de Felipe fue inmediata: ¡ vamos !
El Cajón del Maipo aparecía como el playground ideal. Un territorio generoso y salvaje, donde conviven grandes paredes, senderos infinitos y una belleza que no deja de ser frágil, constantemente tensionada por amenazas externas como la minería. Pero también un lugar vivo, sostenido por una comunidad que entiende y respeta su esencia.
El plan en simple consistía en comenzar desde Vitamonti, en Lo Valdés; correr con todo el equipo de escalada hasta Pared de Jabbah; escalar en speed y en simultáneo; descender; correr hasta Placa Roja; escalar en speed y en simultáneo; descender; y correr una vez más hasta Vitamonti.
La estrategia era simple: equipo mínimo, escalada en simultáneo, asumir riesgos y foco en la continuidad del movimiento.

Photo: Carmen Wetzel

Photo: Carmen Wetzel
El equipamiento:
1 cuerda de 65 metros 8,5 mm
6 cintas express
6 runners
Rack simple del 0,3 a 2
2 reversos
2 micro traxion
Para ambos: 500 cc de agua, 2 geles, 2 barritas, 2 gomitas + 1 chupon de manjar chileno para Felipe.

Comenzamos corriendo a las 08:00 a.m. desde el estacionamiento de Vitamonti; específicamente, apretamos el botón de Start del cronómetro tocando las alas de Vitamonti.

Photo: Carmen Wetzel
Nuestra amiga Leito Calvo nos acompañó a modo de entrenamiento en los primeros 5 kilómetros de trail. En 1 hora estábamos a pie de vía de Pared de Jabbah, habiendo recorrido 8 kilómetros. Nos pusimos arnés, casco, el rack, cambiamos de zapatillas de trail a escalada, nos encordamos y comenzamos a fluir ahora en la vertical.
En Pared de Jabbah yo lideré todos los largos escalando en simultáneo y con runouts tremendos, ambos estábamos en un flow state y todo salió mejor de lo planeado. Yo la estaba pasando genial, era como si no hubiese habido una transición entre el trail y la escalada, el trail se desdibujó y de repente estaba escalando, pero no había ruptura, simplemente la cosa se había puesto más vertical, por ende más concentrado en el presente, en la precisión y la técnica, pero con movimientos naturales y con una sonrisa en la cara que no me la quitaba ni un susto. Hicimos cumbre, tomamos un trago de agua, bailamos una cumbia patagonica, nos cambiamos de zapatillas de escalada a zapatillas de trail, guardamos el equipo en las mochilas y corrimos cerro abajo regresando a Vitamonti.
Hicimos 3 horas Vitamonti – Pared de Jabbah – Vitamonti.
Llegamos a Vitamonti y las chicas nos estaban esperando con agua, fruta y con el rack de trad. Metimos los fierros en la mochila y seguimos corriendo hasta el pie de via de Placa Roja.

Una vez en Placa Roja, repetimos ritual, Nos pusimos arnes, casco, el rack, cambio de zapatillas, nos encordamos y comenzamos a fluir una vez más en la vertical.

Photo: Carmen Wetzel
En Placa Roja, Felipe lideró todos los largos con un estilo absolutamente agresivo y de alto compromiso: corrió por la pared; en algunos largos metió solo un seguro, en otros nada entre reunión y reunión.
Recuerdo que iba escalando de segundo, concentrado en ejecutar cada paso con precisión para no caer y empujar a Felipe, pero moviéndome como si corriera por la pared, deteniéndome únicamente para limpiar el rack, pero no veía nada de nada. Metro tras metro, la cuerda corría limpia, sin un solo punto intermedio que desmontar. De repente, llegué a otra reunión sin haberme topado con ningún seguro durante toda el largo. Pensé: “¡Este mono está loco!” Pero, al mismo tiempo, sonreía con emoción al darme cuenta de que no se trataba solo de arriesgar para ir más rápido; se trataba de la confianza que Felipe tenía en sí mismo y en mi escalada al saber que yo escalaría con precisión al igual que él. Así fue que en al menos 4 largos, es decir, la mitad de la escalada, Felipe solo chapó las cadenas de las reuniones mientras nos moviamos en simultaneo como si fueramos uno. Que lujo de confianza en equipo !

Photo: Carmen Wetzel

Photo: Carmen Wetzel
Hicimos cumbre mientras nuestra amiga, la fotógrafa alemana Carmen Wetzel, volaba el dron registrando el abrazo de cumbre.

Photo: Carmen Wetzel
El descenso que planeábamos hacer por Placa Roja consistía en evitar la misma cara que habíamos escalado, por el filo norte, ya que presenta demasiados roces para la cuerda. Por ello, buscamos un anclaje por el filo sur, más vertical y, por lo tanto, más limpio para rapelar y, sobre todo, más rápida. Sin embargo, no lográbamos ver el siguiente anclaje, lo que nos impedía saber si la única cuerda que llevábamos alcanzaría el largo necesario.
Al no tener certeza absoluta de que la cuerda nos daría, decidimos priorizar la seguridad antes que la velocidad, por lo que finalmente hicimos todos los rapeles —horribles— del filo norte. Además, optamos por no rapelar en simultáneo debido a los bloques y al enorme zigzag que presenta la ruta, lo que nos tomó más tiempo del deseado.
Pero todo salió bien: ya estábamos nuevamente a pie de vía. Esta vez, corrimos de regreso a Vitamonti con gran parte del equipo puesto, casi sin sentir el peso, impulsados por algo más fuerte.
Estábamos muertos de sed, pero con el ánimo por las nubes: felices por estar cerca del desafío cumplido, por estar sanos y por el tremendo goce que esta actividad nos estaba regalando.

Photo: Carmen Wetzel

Photo: Carmen Wetzel

Photo: Carmen Wetzel

Photo: Carmen Wetzel

Photo: Carmen Wetzel
Llegamos al estacionamiento de Vitamonti, tocamos las alas como si de un juego se tratara, porque de eso se trataba: de jugar. Apreté el botón de Stop del cronómetro:
06 horas, 17 minutos, 07 segundos.
Habíamos recorrido 20,62 kms.
Escalado 11 largos.
Hecho 1.259 metros de desnivel.
No es un secreto que los tiempos de estas actividades importan; somos deportistas y nos apasiona el performance. Por eso nos motiva volver, ya que creo que este tiempo se puede reducir significativamente mejorando algunas transiciones y evitando los rápeles por el filo norte. Considero que de esta manera se podrían rebajar esa 1 hora y 17 minutos, dejando incluso la actividad completa en unas 5 horas.

Photo: Carmen Wetzel
Habíamos salido de Vitamonti a las 08:00 y regresamos a las 14:17, justo a tiempo para disfrutar del almuerzo que la Leito nos había preparado. Esta experiencia nos hizo reflexionar sobre cómo, con suficiente motivación, es posible lograr mucho en apenas una mañana. En una mañana de juegos en el parque de diversiones.
Pienso en el potencial de este tipo de actividades. Tenemos una geografía extraordinariamente única y bella, donde cada valle, cada montaña y cada río parecen contar una historia propia. La exploración local debiese estar primero; no hace falta viajar lejos para encontrarse con lo inesperado. A menudo buscamos experiencias epicas lejos de casa y nos olvidamos de que nuestro entorno cercano ya ofrece maravillas únicas.
Además, explorar localmente tiene ventajas concretas:
- Sostenibilidad: Menos transporte significa menor huella de carbono.
- Economía local: Apoyas a negocios y comunidades de tu región.
- Conexión cultural: Descubres historias, tradiciones y leyendas que no aparecen en guías internacionales.
- Accesibilidad: Puedes experimentar la naturaleza sin necesidad de grandes inversiones de tiempo o dinero.

Photo: Carmen Wetzel


Photo: Carmen Wetzel


Gracias a los de siempre:
Garmin
Patagonia
La Sportiva
Sea To Summit
¨Sigamos jugando, creando y explorando juntos, mientras ponemos en valor nuestro territorio y nuestra cultura.»