Cuando la escalada y el trail running, los dos deportes más lindos del mundo, se encuentran y se convierten en un solo movimiento.

7 horas – Solo integral

La escalada y el trail running, ambas disciplinas tienen lenguajes distintos, ritmos distintos y formas distintas de relacionarse con la montaña, pero cuando logran fusionarse en una sola actividad se genera una experiencia única. Para mí, es una combinación que roza la perfección: leer el terreno, avanzar rápido, escalar, correr, fluir y moverse de forma continua por la montaña, utilizando todas las herramientas que uno ha desarrollado con los años.

Pero antes de meternos de lleno en esta travesía, que significa Grat? 

La primera travesía del Grat fue realizada entre los dias 17 y 20 de septiembre de 1920 por los montañistas chileno-alemanes Sattler, Höfer y Hennigs.  

Miembros del DAV Club Alemán Andino, fueron los primeros en recorrer de manera documentada este filo rocoso en la Cordillera del Melón. Debido a la herencia alemana de sus exploradores, la ruta fue nombrada como travesia del «Grat», que en alemán significa literalmente crestas, aristas o filo. 

Imagen obtenida del sitio web del DAV, de su sección de relatos.
Imagen obtenida del sitio web del DAV, de su sección de relatos.

Hasta hace poco desconocía por completo la existencia de esta travesía. De hecho, hasta entonces nunca había realizado ningún proyecto en la Cordillera de la Costa. Un día, mientras navegaba por Instagram, me tope con un reel de la Paula Rencoret relatando su experiencia en la Travesía del Grat. Bastaron unos pocos segundos para quedar completamente cautivado.

Esa misma noche comencé a buscar toda la información disponible. Revisé relatos, mapas, fotografías y referencias. La mayoría de las descripciones coincidían en que se trataba de una travesía normalmente realizada en dos jornadas. Fue precisamente ese dato el que despertó mi interés. De manera inmediata comenzó a rondar en mi cabeza la idea de realizarla en el día y en solitario. 

La logística era compleja, no por ser un proyecto alejado ni salvaje, sino porque transita por terrenos privados y comienza en un pueblo y termina en otro. Pero ahí también radicaba parte del atractivo. Los proyectos que más me motivan suelen tener un equilibrio importante incertidumbre y planificación. Comencé a estudiar el trazado, dibujar en la croquera, analizar acceso y salida, calcular tiempos de desplazamiento y evaluar qué equipo sería realmente necesario. La preparación previa como siempre se transforma para mi en una parte fundamental de la aventura, gozo como cabro chico dibujando y organizando los juguetes.

En la oficina, dibujando y organizando el equipo.

Recuerdo que algo similar me ocurrió cuando junto a Felipe realizamos el link-up entre Pared de Jabbah y Placa Roja https://chrismadridserrano.com/blog/link-up-pared-de-jabbah-placa-roja conectando ambas escaladas mediante trail running. Ese día sentí que algo se encendía. Hasta entonces siempre había visto la escalada y el trail running como actividades complementarias, pero separadas. Esa experiencia me mostró que podían integrarse en un solo flujo continuo, donde correr y escalar forman parte de una misma narrativa, como si no hubiese ruptura entre una disciplina y otra.

Del Link Up: Pared de Jabbah & Placa Roja.
Photo: Carmen Wetzel

Desde entonces he buscado proyectos que me permitan explorar esa idea.

Cuando comprendí que la Travesía del Grat incluía secciones de escalada y que era posible conectar todo el recorrido corriendo, supe inmediatamente que quería intentarlo.

Siempre me he considerado una persona profundamente imaginativa. Creo que gran parte de eso proviene de las muchas horas que paso solo en la montaña. Antes de cada proyecto suelo tener la capacidad de visualizar cada detalle: el sonido de las pisadas en el trail, el peso de la mochila, el tacto y el aroma de la cuerda en las manos, el olor de la tierra y de mi ropa, y con ello logro contemplar una pintura completa de lo que será el día D. Mucho antes de comenzar una actividad, ya la he recorrido decenas de veces en mi cabeza.

Los colores de la naturaleza se quedan siempre en mi memoria. Los que utilizo después para dibujar.
Photo: Carmen Wetzel

Los reportes indicaban que los pasos de escalada alcanzaban grados cercanos al 5.8. Técnicamente no representaban un desafío importante, pero sí implicaban exposición considerable. Los pasos podían ser sencillos, pero una caída podría resultar en consecuencias no deseadas.

Como la intención era moverme bajo la filosofía light and fast, cargar un rack completo de protección no era una opción razonable. El peso adicional afectaría la velocidad durante toda la travesía y rompería la fluidez y la cierta pureza que buscaba. Así que sin darle muchas vueltas, decidí que la mejor opción era realizar la escalada en solo integral. El objetivo no era asumir riesgos innecesarios, sino encontrar el equilibrio entre seguridad, eficiencia y velocidad.

Por esa razón opté por llevar únicamente una cuerda ligera, arnés y sistema de descenso para realizar el rápel previsto en la ruta, y casco por supuesto. Según toda la información recopilada previamente, destrepar esa pared del rapel no parecía ser una buena alternativa, así que habría que hacer el rapel y de hecho eso me gustaba mucho la idea porque le agregaba un cambio de ritmo al trayecto.

Así quedó configurada la mochila. Apenas 3,1 kilos.

En proyectos de este tipo, la elección del equipamiento puede marcar una diferencia enorme. Cada gramo cuenta. Cada elemento debe justificar su presencia dentro de la mochila. Como buen gear nerd, dediqué un buen tiempo a optimizar cada detalle del sistema: desde el calzado, el equipo de escalada, la hidratación, el snack, hasta la configuración exacta del material técnico. 

El lema: KIS & SIK . Keep It Simple & Speed Is Key

1 litro de agua, 1 gel, 1 gomita.

Más adelante compartiré el listado completo de equipo junto con las razones detrás de la elección. 

Relato de la travesía:

08:23, la Anja me fue a dejar al inicio de la ruta en Catemue, así que comencé corriendo desde la entrada. La ruta comienza internándose en una hermosa quebrada, rodeada por especies características del bosque esclerófilo e higrófilo. Litres, bellotos del norte y otras especies nativas acompañan el recorrido, entregando sombra y una agradable sensación de frescura durante los primeros kilómetros. Es casi como si, desde el inicio, ya pudieras percibir la clásica atmósfera costera: el aire comienza a sentirse más húmedo, la vegetación cambia sutilmente y el paisaje transmite esa calma tan propia de la cordillera de la costa.

Aquí comienza la aventura, en el hermoso pueblo de Catemu.

El sendero presenta una pendiente muy suave, permitiendo avanzar con rapidez y mantener un ritmo constante. Es uno de esos tramos donde resulta muy fácil entrar en un estado de fluidez, corriendo entre laderas, quebradas y pequeños bosques, sin dificultades técnicas. A medida que se gana distancia, el entorno va cambiando lentamente, regalando nuevas perspectivas del valle y del pueblo.

10:58, luego de 2 horas 35 minutos de marcha llegué al antiguo Refugio de piedra. Al alcanzarlo aparece inmediatamente esa agradable sensación de haber logrado una parte importante de la ruta. Se gana suficiente altura como para observar el paisaje desde otra perspectiva y contemplar cómo los pueblos quedan cubiertos por la clásica vaguada costera. En días favorables, los estratos y estratocúmulos forman un verdadero mar de nubes que se extiende bajo tus pies, creando una postal difícil de olvidar.

El refugio invita inevitablemente a imaginar cómo habrá sido en sus mejores tiempos. Probablemente fue un lugar acogedor para montañistas y arrieros. Lamentablemente, hoy la realidad es muy distinta. Sus muros están completamente rayados, el suelo se encuentra rodeado de basura y aún quedan evidencias de múltiples fogatas realizadas sin ningún cuidado. Es una escena que genera cierta tristeza, especialmente considerando el enorme valor natural del lugar.

Refugio Casa de Piedra.

Aun así, la montaña siempre encuentra la forma de recordarte por qué vale la pena visitarla. Basta con alejarse unos metros en dirección suroeste para descubrir un pequeño arroyo que alimenta un hermoso pozón de agua cristalina. El sonido del agua corriendo y la tranquilidad del entorno permiten olvidar por un momento el deterioro del refugio. 

Bellezas que se encuentran en el camino del que busca.

Sin embargo, no recomendaría beber de esa agua sin antes tratarla adecuadamente. Durante mi breve paso no observé una salida clara del flujo, lo que podría indicar que el agua permanece estancada durante ciertos periodos. Además, había bastante ganado pastando en los alrededores, por lo que existe la posibilidad de contaminación por fecas de vaca.

Como realicé toda la travesía en modalidad autosuficiente, es decir sin depender de tener que abastecerme, no tuve la necesidad de detenerme a abastecerme allí. Por esa razón tampoco realicé una inspección más detallada ni puedo afirmar con certeza si el agua era realmente apta para el consumo.

Tesoros del camino.

Tras dejar atrás el refugio continué avanzando durante un buen rato sin mirar el track. Es algo que me ocurre con bastante frecuencia. Llega un momento en que dejo de pensar en la ruta y simplemente comienzo a fluir con el terreno. Hay algo muy especial en correr de esa manera, sin estar pendiente constantemente del del track. Me permite disfrutar la experiencia de una forma más libre.

Claro que esa libertad también tiene su costo. En más de una ocasión termino desviándome de la ruta original. Desde un punto de vista práctico podría decirse que eso significa perder tiempo o sumar kilómetros innecesarios. Sin embargo, nunca lo he visto realmente como una pérdida. Muchas veces son precisamente esos pequeños desvíos los que terminan regalándome los paisajes más inesperados, los rincones más solitarios o simplemente nuevas experiencias que difícilmente habría vivido siguiendo el recorrido de manera estricta. Al final, para mí, recorrer la montaña no consiste únicamente en llegar a un destino, el gran valor para mi es todo lo que ocurre entre un punto y otro.

Foto de uno de los tantos juegos andinos a modo de entrenamiento.
Photo: Machu

12:30, luego de 1 hora y 30 minutos después de dejar el refugio llegue a la sección de la entretenida travesía horizontal que avanza por una serie de fáciles pasos de roca. Resulta sencillo orientarse ya que a lo largo del recorrido hay chapas que van marcando la linea. Esto permite concentrarse más en disfrutar el movimiento que en buscar el camino.

Aunque esta sección no presenta dificultades técnicas, la exposición es constante. Esa combinación entre simplicidad técnica y compromiso psicológico le entrega un carácter muy especial a la ruta.

Pequeño extracto de la travesía.

Como me sentía cómodo con el terreno, seguí el plan de hacer todas las secciones de esta travesía sin proteger y me mantuve usando las zapatillas de trail. Poder avanzar con fluidez, sin detenerme a proteger, hizo que la experiencia fuera especialmente gratificante en un flow exquisito. 

Pequeño extracto de la travesía.

Más que una travesía exigente desde el punto de vista técnico, fue una experiencia profundamente estética y aventurera. La continuidad, la exposición permanente y las vistas que se abren a medida que se avanza convierten estos tramos en los más memorables de toda la ruta.

13:00, media hora después de la travesía en roca, llegué al famoso rápel de 45 metros, que en realidad es de unos 32 metros. Se encuentra con mucha facilidad, y el anclaje compuesto por chapas con cadenas, está en buen estado.

Yo utilicé una cuerda de 65 metros en doble y llegué al pie de vía habiéndome sobrado casi 1 metro de cuerda. A mitad del rapel hay otro anclaje en las mismas condiciones, por lo que incluso sería posible llevar una cuerda más corta y realizar el descenso en dos rápeles.

Llegué al pie de vía muy agradecido al comprobar que la elección de la cuerda había sido la adecuada.

Pequeño extracto del rapel.

13:30, 30 minutos después de haber hecho el rápel, recogido la cuerda y dejado todo el equipo en orden nuevamente, comencé los pasos de escalada propiamente tal. En esta ocasión decidí cambiar mis zapatillas de trail por las de escalada, ya que la pared era más vertical. Aunque no superaba dificultades de 5.8, al ser más vertical exigía apoyos más finos, así que con las zapatillas de escalada podía moverme con mayor confianza.

Al sentirme seguro en esta sección, decidí escalarla sin proteger, tal como lo había planeado, disfrutando completamente la experiencia y sintiéndome muy presente durante todo el recorrido.

Al terminar la escalada, unos 15 minutos después, me senté para cambiarme las zapatillas, de escalada a trail. Aproveché ese momento para detenerme un instante, agradecer y contemplar el paisaje: las nubes cubrían el pueblo por completo, creando un escenario hermoso.

Regalo de vista. Agradecer y continuar.

14:05, luego de correr por unos 20 minutos alcancé la cumbre del Caquicito. Lugar para contemplar la vista, agradecer, desequiparme y comenzar desde allí el descenso, que conduce primero hasta la antigua mina y luego por un estrecho sendero en zigzag, el cual desemboca en el camino vehicular. Este también desciende en una serie de curvas en zigzag hasta llegar al portón final, que visto desde el sentido contrario destaca por un gran cartel que indica que esa entrada permanece cerrada.

Cumbre del Caquicito. Agradecer y a descender.

16:00. Fue en el portón donde decidí detener el reloj, en lugar de hacerlo en los estanques del Caquicito, como había planificado originalmente. La diferencia es mínima: los estanques se encuentran apenas unos dos kilómetros más adelante. Sin embargo, ese portón marcaba para mí el verdadero final de la travesía, ya que técnicamente ese es el final del camino para quien vaya a buscarte en auto, en mi caso, ahí estaba la Leito Calvo que había llegado hace apenas un par de minutos. 

El resultado.
20,33 kms, 2.267 metros +, 7 horas 3 minutos.

Antes de terminar, creo importante destacar lo que quizás sea el aspecto más importante para quienes quieran repetir esta travesía.

Independientemente del sentido en que se realice, el recorrido involucra el ingreso o la salida por terrenos privados, específicamente en el sector de El Melón. Por lo mismo, es indispensable gestionar previamente los permisos correspondientes y coordinar el acceso con los responsables del lugar. 

En el caso de El Melón, hay que coordinarse con Patricio Lazcano. Yo lo llame varios días antes y el día del pegue le llevé un saco de 20 kilos de comida para sus perros como forma de agradecer.

Si bien Patricio no tiene ninguna responsabilidad por lo que pueda ocurrir con quienes realizan la travesía, conmigo fué muy buena onda, colaborativo y dispuesto a ayudar cuando le pedí permiso para pasar.

Creo que este tipo de gestos tan simples, hacia la gente local siempre se agradecen. Son detalles simples, pero ayudan a generar una buena relación y terminan enriqueciendo mucho más la experiencia en la montaña.

La continuidad de este tipo de experiencias depende directamente de nuestro comportamiento como comunidad de montaña. Lugares como este permanecen abiertos gracias a la confianza de quienes viven y trabajan allí. Respetar esa confianza es una responsabilidad colectiva.

No dejar basura, minimizar nuestro impacto, respetar la propiedad privada y relacionarnos de buena manera con la comunidad local son acciones tan importantes como completar la travesía misma.

Porque al final, el verdadero éxito de una aventura no consiste únicamente en recorrer una línea, sino también en asegurarnos de que quienes vengan después tengan la misma oportunidad de vivirla.

Ilustrando el planificar, agradecer y cerrar el proyecto.

«El arte de escalar la montaña se nutre de la tensión entre la confianza y la extrañeza. Quien escala ha de avanzar poco a poco, casi de puntillas, por un espacio salvaje, que ha de seguir inmutable una vez que lo abandone» – Reinhold Messner.

Lista de equipamiento:

Patagonia 

  1. Airshed Pro Pullover
  2. Terrebonne Joggers
  3. Mochila Slope Runner Exploration 18

La Sportiva

  1. Cyclon
  2. TC Pro

Petzl

  1. Casco Sirocco
  2. Cuerda Pur Line
  3. Arnes Fly
  4. Linea de amarre Connect Adjust
  5. Mosqueton Attache Screw-Lock
  6. Linterna Frontal Petzl Iko Core

Entrenamientos y testeos.
Photo: Machu

REVIEW

En este blog me enfocaré en 2 elementos del equipamiento que me parecieron especialmente útiles en este pegue y que quisiera compartir con otros gear nerd como yo.

Patagonia AIRSHED PRO PULLOVER

La mejor capa polivalente para el mountain running.

Airshed Pro Pullover en un pegue invernal al Cerro Arenas 4.366 m

Híbrida, ultraligera, compacta, cortaviento, ultrarespirable, repelente al agua.

Esta es la capa que siempre va en mi mochila, sin importar el proyecto ni las condiciones. Ya sea corriendo por la montaña o escalando una pared, siempre termina siendo la primera prenda que elijo.

Pocas capas logran hacer un poco de todo. Cuando hay viento, lo bloquea eficazmente; cuando sube la intensidad de la actividad, respira muy bien; y cuando baja la temperatura, retiene el calor que genera tu propio cuerpo, entregando el abrigo justo sin sacrificar comodidad.

Airshed Pro Pullover en Torres del Paine, donde el viento manda.
Photo: Lena Bam

Es como 3 capas en una y tiene 3 detalles que para mí marcan la diferencia.

El primer detalle es su cierre bi direccional. Este es para mi un punto fundamental, especialmente cuando me muevo rápido en climas fríos, ya que al transpirar requiero más ventilación, por lo que puedo abrir el cierre desde el pecho y al mismo tiempo mantener mi garganta protegida. El cuerpo esta confeccionado con un tejido ultraligero hecho de ripstop elástico de poliéster 100% reciclado.

El segundo detalle es que todas las zonas que quedan en contacto directo con la piel; como la capucha sobre el rostro o los puños sobre los brazos, cuando usas una primera capa de manga corta; están confeccionadas con un tejido doble elástico de Capilene® Cool Lightweight. El resultado es una sensación extremadamente suave, con excelente ventilación y una comodidad que se agradece durante largas jornadas de movimiento.

Airshed Pro Pullover, en un trail en algún lugar de la patagonia.
Photo: Machu

El tercer detalle, que de hecho es de mis favoritos, su peso y su empaque. Una vez empacada, cabe en la palma de la mano y pesa tan solo 84 gramos en talla Small, después de retirar todas las etiquetas.

Y por si fuera poco, es repelente al agua, gracias a su tratamiento DWR, con un acabado sin adhesión de PFAS (Los PFAS son un grupo de más de 12,000 químicos que repelen el agua y el aceite, utilizados en ropa técnica para impermeabilidad y durabilidad, pero que son conocidos como «químicos eternos» porque persisten en el medio ambiente, siendo altamente nocivos y contaminantes)

Esta confeccionada en su 100% de poliester reciclado y hecha en una fabrica Fair Trade Certified™

Empacada en su propio bolsillo, el que puedes mosquetonear.
Y con un peso de apenas 84 gramos en talla Small y después de quitarle todas las etiquetas.

Encuéntrala aquí:

https://cl.patagonia.com/products/24192-cortaviento-hombre-airshed-pro-pullover

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Petzl PUR LINE 6 mm

La mejor cuerda para izados y rapeles alpinos. 
(Aunque en estricto rigor es un cordino de 6 milímetros)

En «El Pequeño Yosemite» Yerba Loca.
Photo: Carmen Wetzel

En lo personal, cuando elijo una cuerda para rapeles, lo primero que busco es que sea extremadamente resistente. Entendiendo que uno de los mayores riesgos es que la cuerda se dañe o, en el peor de los casos, se corte por el contacto con un filo de roca, especialmente en una travesía sobre roca laja.

En ese aspecto, la PUR’LINE cumple plenamente con esas expectativas. Es una cuerda ultraresistente; la he utilizado en numerosos rapeles con bastante roce contra la roca y sigue prácticamente impecable. Es una cuerda en la que confío plenamente y a la que le entrego mi vida.

En «El Pequeño Yosemite» Yerba Loca.
Photo: Carmen Wetzel

Luego, otro aspecto que busco es que sea una cuerda ligera, o mejor aún, ultraligera. Cuando un proyecto implica moverse rápido, el peso pasa a ser un factor clave. En este el caso de la Travesía del Grat, el 90% de la travesía fue en modo trail running, por lo que el peso estuvo dentro del top 3 de prioridades durante la planificación. Los 65 metros de esta cuerda pesan apenas 1,3 kg, una diferencia que se siente en cada kilómetro recorrido.

Cuando corres en transiciones en proyectos mixtos como este, el peso y la comodidad lo son todo.
Photo: Machu

Encuéntrala aquí:

https://www.outchilestore.com/deportivo/cuerdas

Gracias a los de siempre:

Patagonia Chile, La Sportiva, Garmin, Sea To Summit, Carpas Tribu.

A mis amigos fotógrafos Manu Ossa y Machu

A la Leito Calvo por ir a buscarme

A mi rucia mágica Anja Struck por ir a dejarme

Love u all.